Mejorar el bienestar emocional y la calidad de vida de las personas mayores, promoviendo su autonomía, su participación social y la creación de espacios seguros donde puedan expresarse y compartir experiencias en la etapa final de la vida. Además, identificar de manera temprana a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad y apoyar a los servicios sociales en la detección de sus necesidades específicas.