El desplazamiento forzado de personas no para de crecer en todo el mundo. Por ello, desde diciembre de 2017, San Juan de Dios acoge en su Hogar-residencia de Manresa a familias refugiadas llegadas de países donde su vida corría peligro, como por ejemplo Venezuela, Siria o Afganistán.
San Juan de Dios acompaña a las familias refugiadas para facilitar su integración: la escolarización de los menores, regularización administrativa, aprendizaje del idioma para los adultos, etc. A nivel sanitario, el servicio de enfermería es el nexo entre las personas acogidas y el sistema de salud universal catalán, de forma que se las informa sobre su funcionamiento para que puedan hacer un buen uso del mismo y de manera autónoma en el futuro. Este servicio también da respuesta a las situaciones diarias que se dan en el Hogar-residencia y que requieren atención de primeros auxilios como caídas, desmayos o fiebre ocasional. Contar con personal sanitario “in-situ” asegura una atención de urgencia efectiva y una derivación óptima (si fuera necesaria) al centro sanitario requerido.
Al mismo tiempo, este proyecto contempla la dimensión mental y emocional de las personas acogidas en el Hogar-residencia. Muchas de ellas tienen secuelas importantes por la experiencia vivida y exteriorizan, una vez se sienten seguras, todo el estrés acumulado o posibles traumas reprimidos. Por ello, es muy importante poder ofrecerles atención psicológica que ayude a detectar y tratar lo antes posible estos problemas.