Cuando una persona vive en la calle es muy difícil mantener una alimentación equilibrada y esto impacta directamente en la salud. La crisis actual, provocada por múltiples factores, ha hecho crecer el número de personas que necesitan ayuda: familias enteras, personas que han perdido el trabajo y ya no pueden pagar un alquiler o cubrir la alimentación básica. Cada vez atendemos perfiles más jóvenes e, incluso, personas con trabajo pero en situación de vulnerabilidad.
Este proyecto tiene como objetivo garantizar las necesidades básicas de alimentación y de higiene de personas en situación de sin hogar o vulnerabilidad social. Con una respuesta rápida y cercana, contribuimos a mejorar el bienestar físico, emocional y social, generando oportunidades de recuperación.
En ASSÍS acompañan a personas en situación de sin hogar desde 2001. Ofrecen, entre otros, servicios y recursos que aseguran alimentación e higiene cada día. En el Centro Abierto preparan entre 140 y 150 desayunos diarios y refuerzan los lotes semanales con proteína fresca —pollo, carne o pescado— para garantizar una dieta más completa. También ofrecen servicios esenciales como el ropero y las duchas, pensados no solo para cubrir necesidades básicas, sino para crear espacios de acogida, respeto y cuidado personal, donde cada persona se sienta valorada.