Mejorar el diagnóstico y el seguimiento de los tumores cerebrales pediátricos mediante una herramienta mínimamente invasiva basada en biopsia líquida.
Detectar de forma precoz posibles recaídas del cáncer cerebral infantil, con el fin de aumentar las posibilidades de supervivencia y ajustar antes el tratamiento.
Reducir el impacto físico y emocional de los procedimientos médicos en niños, niñas y adolescentes con cáncer, evitando biopsias quirúrgicas siempre que sea posible.
Facilitar una toma de decisiones clínicas más personalizada mediante un sistema de inteligencia artificial que integre datos moleculares y clínicos de cada paciente.